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EXCURSIÓN A ZUGARRAMURDI - 18-Enero-2004

  Quien sabe la de hechizos y transformaciones que habrá sufrido este árbol con tanta mezcla de vegetaciones. Su revuelto aspecto podría ser fruto de la gran cantidad de energía contenida en este lugar.

 

  Una profunda hendidura en el centro de este tronco y la luz que se cuela por ésta, resaltan sobre su húmeda superficie las palabra más emblemática de este entorno, quien sabe si serigrafiada siglos atrás.

 

  Imaginaros una noche de luna llena y multitud de brujas y brujos cruzando el ríachuelo en ambos sentidos y bailando desinhibidos entre los árboles y la cuevas. Este es un sereno lugar para contemplar la naturaleza descansando en sus bancos de madera, tratando de soñar con el tiempo en que este paraíso estaba rebosante de actividad noctámbula y morbosa brujería..

 

  Nos apena dejar este mágico rincón. Nos resistimos a salir sin captar más instantáneas, sabiendo que otro día, en otra hora, con otra cámara y otros objetivos... veremos una nueva luminosidad, un nuevo enfoque y unos nuevos encuadres que congelaremos felizmente con nuestras máquinas electrónicas; una paradoja entre la tecnología y la magia de hace cuatro siglos.

 

  En el pueblo hay varias tascas típicas que merece la pena visitar y un restaurante con un amplio aparcamiento donde los viajeros comeríamos. Impresionaba la cantidad de españoles y sobretodo franceses que cruzan la inexistente frontera física para darse el gustazo de decir aquello de "Bon ápetit". Como la planta de arriba estaba llena de gente, el simpático y enrrollado camarero nos sirvió el manjar en una amplia tabla rectangular en la planta baja, junto al bar. Nos chupamos los dedos con todos los platos y estuvimos muy a gusto.

  Ya en la sobremesa, nos despedimos y, mientras unos se volvían a Pamplona y Soria, otros nos íbamos a Donosti a intentar ver el "Peine de los Vientos", de Chillida y a llevar a su casita a nuestra amiga Kristina. Finalmente, dada la hora y dada la meteorología existente en la zona, lo del peine lo decidimos dejar para otro día.

  El 18 de Agosto y coincidiendo con las fiestas de Zugarramurdi se organiza una gran fiesta en el interior de la cueva y se prepara una comida a base de cordero pastenco asado, denominado zikiro-jatea.

  Pero si se quiere revivir más intensamente el ambiente de las brujas, en el mes de Junio, el sábado anterior a la noche de San Juan, los vecinos del lugar tienen la tradición de celebrar una representación teatral, que recrea estas prácticas y narra la historia de lo sucedido. La fiesta dura hasta el alba: comienza con la preparación del zikiro, carnero empalado y asado en la hoguera, sigue con conciertos de grupos de música autóctona durante unas dos horas en la gaupasa (fiesta nocturna) y con el zanpantzar de Ituren; y hacia las dos de la madrugada la cueva queda a oscuras y, con efectos de luz y sonido, se representa el akelarre

 (c) Enero  2004 - Copyright - Autor: Jesús M. Vega