RUTA de NOVIEMBRE : QUINTO REAL – VALLE DEL BAZTÁN
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El Domingo 27 de Octubre de 2002 salimos temprano, a las 08:00 de la mañana. A las 3 de la madrugada se han retrasado los relojes una hora para entrar en el horario de Invierno. Tomamos dirección al puerto de Urkiaga, pasando por Eugui. Compro pan para la comida en una panadería-cafetería de Huarte abierta desde las 5 de la mañana. Al pasar por el puerto de Urkiaga, vemos muchos vehículos aparcados. Pienso: realmente la personas madrugan para hacer monte. Hace un día fabuloso, buena temperatura, no hace aire y el cielo todo raso. A unos km. pasado el puerto Urkiaga, nos detenemos en la Venta del Baztán, pequeño ultramarinos donde puedes comprar de todo, incluso pan, que José Luis –el guía y organizador- lo deja ya encargado para el próximo día 16 de Noviembre, en el que vendremos con todas las personas para hacer la travesía. A unos 500 metros atrás, se encuentra la pista por la que se iniciará dicha travesía y por la que también irá luego el guía para reconocer el terreno y buscar la mejor ruta. José Luis me dice de ir a ver la Harri kilinka, la piedra que se mueve "con la mano", ya que si encontramos un paso hacia Urruska -al otro lado del valle- apto para los vehículos todoterreno y personas de a bordo, podremos hacer un apoyo en ese punto. De lo contrario, ese punto se quedaría sin asistencia y el primer punto de apoyo sería en Urruska, para lo cual habría que dar toda la vuelta por carretera, pasando por Irurita y subiendo por Elizondo. Giramos a izquierda en una curva cerrada, al bajar el puerto, unos km. antes de llegar a las primeras casas que preceden al cruce por donde a mano izquierda se va a Alduides y por la derecha a Urepel. Nuevamente, al pasar un pequeño puente, giramos en pocos metros hacia la izquierda, dejando a nuestra izquierda una borda en construcción en la ladera y un camino a nuestra derecha. La carretera es asfaltada y muy estrecha, las curvas cerradas, subimos en rápido ascenso. Pronto divisamos el valle y subiendo un poco más las piedras de lo alto de la montaña donde se encuentra la "piedra basculante". La carretera finaliza en lo alto del collado, en la pradera. Se ven vehículos aparcados a todo lo largo del último tramo de la misma y en lo alto. Aparcamos y subimos el repecho de exquisita hierba, disfrutando del buen día que nos acoge en esa inmensidad de montes y collados, salpicados por bordas lejanas y árboles de otoñal colorido.
Paisaje desde el monte de la "Arrikulunka" Cuando las fuerzas comienzan a flaquear, debido a la alegría de haber empezado a subir con demasiada decisión, aparecen las piedras a nuestro alrededor. El silencio del entorno nos conmueve, algo de mágico y misterioso se palpa en el ambiente. José Luis me reta a una adivinanza: ¿cuál es la piedra Harri kilinka? Sólo tengo una oportunidad. Miro a mi alrededor y la veo enseguida. Al tener sólo una oportunidad y pensando que era demasiado fácil adivinarlo, a pesar de que la distancia a la que me encontraba no me permitía apreciar que esa piedra podría bascular (no había otra similar), me tomo mi tiempo y logro mi acierto. Conforme nos acercamos la vemos cómo se apoya sobre otra gran losa con pocos puntos de apoyo. José Luis y yo la intentamos mover con la mano, la piedra vibra ligeramente. José Luis se sube encima, de pie y efectivamente, la piedra bascula. Se dice que cuando hace viento, el aire hace mover la piedra y se oye un sonido parecido a "kulunk kulunka" de ahí el nombre en euskera: "Harri" significa piedra y "kilinka" el movimiento que hace. Una foto es obligada. Por esta zona vendrán el próximo día 16 los senderistas.
José Luis, intentando mover la piedra Bajamos el repecho con tranquilidad y pasos seguros en zig-zag hasta nuestro vehículo. Ahora se trataría de ir en busca de un paso apto hacia Urruska. Giramos en el próximo cruce a mano izquierda y pasamos por una borda, más adelante se nos termina la carretera en otra borda y vemos que sube una trialera y pedregosa pista en fuerte ascensión hacia el monte. Decidimos que por allí no vamos a subir y ya pensamos en descartar la posibilidad de un apoyo en "Harri kilinka". Al pasar por la primera borda, le preguntamos a un francés, quien acababa de recoger paneles de miel. Nos dice que por una pista a derecha –por la que antes hemos pasado y le hemos visto a esta persona en ella- se puede salir a Urruska. Comenzamos la pista que está en buen estado, pero a los pocos metros al pasar por una borda a su izquierda, se torna algo empinada y con gruesas piedras en todo el trayecto que se alcanza a ver. El estado del terreno te obliga a poner marcha reductora y primera velocidad, pero al poco decidimos darnos la vuelta porque esta pista es un "rompecoches" y con la gente por ahí no nos vamos a meter. De nuevo, al bajar, José Luis le dice al francés: "Très difficile" y yo añado en castellano "muchas piedras!!". Una pareja de franceses está hablando con el francés de la miel de abejas y éste les pregunta. La chica enseguida nos dice que existe una pista muy fácil que se toma a la izquierda de la borda Koskarteko. José Luis le muestra el mapa y la ella nos señala por dónde hay que tomarla. Como ya hemos perdido cierto tiempo y el día se ha nublado amenazando lluvia, algo que parece increíble después de estar todo el cielo de color azul en todo el valle, decidimos volver por el mismo camino hasta la Venta del Baztán, para que mi amigo emprenda su andadura y yo me baje –de nuevo- hacia Alduides en busca de esa pista que cruza al otro lado del tan deseado valle del Baztán. Es ahora cuando comienzo a hacer mi rutómetro, algo que servirá el próximo día 16 al otro todoterreno de apoyo que nos acompañará y así evitar despistes. Desde el punto de comienzo de la travesía hasta el punto en que encuentro la "Koskarteko borda", al pie de la carretera Alduides-Banka, distan 10,5 km. Unos km. antes de este punto, en el propio Alduides, lleno el depósito de gasolina sin plomo para emprender mi exploración con más tranquilidad. El establecimiento de la gasolinera es una amplia tienda donde venden de todo y me agrada encontrar precios en euros, un signo que nos recuerda que somos europeos con la misma moneda aunque hablemos idiomas diferentes. A pocos metros de Koskarteko borda hay una carretera que sube a mano izquierda, decido subirme por allí, no sin antes anotar en el rutómetro el desvío que estoy a punto de tomar. En esto, pasa un coche que toma la misma carretera, le sigo. Al pasar por una granja, sorepresivamente le pierdo de vista, no le veo por ningún lado. Yo sigo la carretera en suave ascensión hacia arriba –pienso: esto tiene buena pinta- hasta que llego a unas bordas donde se termina. Veo varios vehículos todoterreno aparcados, pero ni rastro del vehículo que me precedía ¿se hará metido en algún cobertizo de la granja de abajo? Me doy la vuelta en la estrecha calzada y acurrucadas bordas al pie de la ladera. No veo a nadie a quien preguntar. Unos marranos en el camino parecen jugar con las castañas caídas. De nuevo, bajo y salgo a la carretera. Antes de pasar por la granja, veo una pequeña carretera que sube hasta una borda y que parece tomarse desde la parte de atrás de la granja, si bien, decido bajar a la carretera porque aún no me había topado con la Koskarteko borda que en el mapa se ubica a pie mismo de la carretera general. Efectivamente, a los pocos metros y tras pasar otra carretera que sube a la izquierda, similar a la que acababa de tomar, una pequeña borda cerrada y con pinta de almacén de heno, reposa a mano derecha. Doy la vuelta y giro a derecha para tomar esa nueva carretera que a los pocos metros me lleva a una borda donde se termina. Veo que en ese momento en que yo llego, hay una persona que sale de su vehículo en dirección a su casa. Le hago ademán de que espere. Me saluda en español, pero es un francés. Mapa en mano me apeo de mi vehículo y le pregunto por la pista que sale a Urruska y si la borda del pie de carretera es la que buscaba. Me lo confirma y también me confirma que la pista que sale a Urruska es la de la parte de detrás de la granja por dónde había pasado antes. Le doy las gracias y de nuevo me vuelvo a coger la carretera de la granja. Al llegar a la misma (a los 500 metros de la carretera), pregunto de nuevo a tres personas que están hablando junto a un tractor, de si se puede pasar a Urruska o hay algún impedimento. Me responden en castellano y uno de ellos mira las ruedas de mi vehículo pero no me dice nada; así que muy contento de por fin haber encontrado lo que buscaba con tanta ansia y de que no me encontraría problemas de paso hasta Urruska, giro a izquierda en casi 180 grados para proseguir por la estrecha carretera que pasa por esa borda (a 300 metros de la granja) que ví antes en lo alto de la loma. Me encuentro a otras tres personas y una de ellas dentro de un Suzuki, que tiene que apartarse para que yo pueda pasar. La carretera es bonita y llena de vegetación a los lados. Hay varios coches aparcados en los arcenes y gente paseando, parece una carretera con vida. A los 2,1 km. (siempre contando desde el punto de desvío, en la carretera general), veo unos marranos en medio, lo que me indica que a los pocos metros hay una granja con techo colorado, que la paso y llego a unas bordas donde se termina la carretera. No hay nadie. Al paso por la granja, un perro sale tras de mí ladrando y me acompaña hasta el final, hasta las bordas. Se cansa de ladrar pronto ya que no le hago ni caso, me ve apañado mirando el mapa. Con el detallado mapa, salgo del vehículo para preguntar dónde está la pista que me lleva a Urruska. Aparece un chico francés a quien pregunto, no le entiendo nada de lo que habla, más que francés parece otro idioma salido de alguien que no está en contacto con la civilización. Pero me hago entender parece ser que de maravilla, porque enseguida me indica donde está la pista, donde la granja. Yo miro y no veo ninguna pista que suba. Sintiendo que me está tomando el pelo y temiendo que allí mismo, entre dos bordas, sigue el camino correcto, le doy las gracias y con cierta desconfianza me doy la vuelta. Al pasar por la granja, un niño casi oculto tras una puerta me mira con la misma desconfianza que he tenido yo con el otro chico. Al poco, a mi izquierda, efectivamente veo una pista que sube en fuerte pendiente. El chico me había indicado bien. Cuando te encuentras en otro país y hablas diferente idioma, es fácil pensar mal, me retracto. Supongo que esa persona estará más que acostumbrada a indicar este camino a todo el que llega hasta su borda. Pongo el contador a ceros. Con reductora, primera velocidad y decisión, emprendo la subida, que al cabo de unos metros compruebo que no es tanta pendiente como desde abajo parecía (meto segunda corta). Si bien la primera curva es cerrada, la segunda curva, más cerrada aún, lo que me obliga no sólo a poner primera de nuevo, sino a hacer una maniobra (con mucho cuidado), ya que el giro del volante no me da para vencer la curva de una vez. Aún habrá otra tercera curva cerrada, aunque menos que las otras dos, para seguir por una pista con algunos charcos y zanjas que la atraviesan, Me detengo en dos ocasiones para estudiar el terreno y ver si hay barrizales-trampa, palo en mano. No parece haber problema. De todos modos, observo la posición de los árboles cerca de los charcos que tengo que pasar, por si tuviera la necesidad de enganchar la eslinga para salir con el tractel del barrizal, pero el 4x4 pasa con seguridad y la delicadeza que le da su experimentado conductor. Unos metros más adelante salgo a un bonito valle, la pista es muy estrecha y discurre por lo alto de una ladera, es salpicada por hierba en varios tramos. A los 1,8 k. Llego a un collado donde veo una pista que sube y unas indicaciones de madera, una hacía Harguibel y otra pintada sobre la madera hacia Urruska, por donde veo una pista de hierba que pasa junto a unas metas de heno. Veo a un caminante que baja de la pista de Harguibel. Tengo suerte, es español, así que mirando el mapa le pregunto si conoce la zona y si Urruska está ahí abajo por dónde señala la flecha. Me confirma que él viene de Harguibel y que desde Urruska suben con tractores hasta por aquí, así que seguramente la pista que se encuentra por debajo de la de las petas de heno (que desde mi posición no la veo), llegará hasta el mismo Urruska. Así, mientras él sigue por la muga fronteriza, giro, pues, a derecha y veo un estrecho y algo pedregoso e irregular camino que comienza a descender. Veo una casa al fondo, abajo, podría ser a dónde quiero llegar. Tras hacerme paso entre unas cabras, me detengo al girar en una curva, donde la pista está más húmeda y palo en mano ando para ver el estado del barrizal que aparece amenazante más abajo. Apenas ando unos metros cuando oigo un ruido de motor como si viniese desde el collado por el que acababa de pasar, me vuelvo y llego justo cuando un pequeño tractor y un vehículo todoterreno se detienen porque han visto mi coche parado, les hago un ademán de que ya voy a seguir y ahora mucho más tranquilo de tener más vehículos detrás, me apresuro a la bajada intentando evitar lo más posible el barrizal que, a la postre, no sería para tanto, pero que gracias a esos vehículos la bajada se me hace mucho más tranquila, porque pienso: "como llevamos el mismo camino, si me quedo atascado me ayudarán, porque sino no pueden pasar y tampoco se pueden dar la vuelta". De todas maneras, el estado del terreno no es bueno. Al llegar abajo, hay una verja y un cartel hecho por ordenador, donde reza lo siguiente: "Prohibido 4x4 Interdit", pero yo tengo que pasar la valla, no puedo dar la vuelta y los que me siguen, que no los conozco de nada, también, así que ¡¡qué remedio!! Paso y luego ya bajaré por otro lado –pienso-. Aparco en la borda que pienso que es Urruska. Los otros dos vehículos pasan y siguen bajando por un camino por el que habrán subido -ya que no hay otro camino- los coches que se encuentran en el apañado párking de la borda. El contador parcial marca 2,6 km. desde el inicio de la empinada y zigzageante cuesta de la granja con tejado colorado. Entro a la borda y así me aseguro que efectivamente me encuentro por fin en la casa rural conocida como Urruska, tan conocida en todo el entorno. José Luis se retrasa. Me dijo que si en tres horas no había llegado que empezase a preocuparme y a llamar al 112, pero voy a darle más tiempo... Le llamo al móvil para saber su posición y comentarle lo que me ha dicho la encargada de la casa rural Urruska, que quiere hablar con él "para que prepare la travesía en condiciones" para las numerosas personas que pasarán por allí el día 16. Me comenta que al comienzo de la travesía se ha liado un poco y tras preguntar a unos cazadores le han indicado la ruta por un camino diferente y que por eso en ese momento pasaba por Arrikulunka. A casi 3 horas, llega el guía con su sombrero de peregrino europeo. Me pilla en un banco de piedra al borde del camino saboreando mi postre, pues el estómago no podía esperar tan largo lapso de tiempo sin trabajar. Comienza a caer un abundante chirimiri, por lo que nos refugiamos en la casa rural y enseguida llaman a la encargada y le explica a José Luis por dónde deben de ir los senderistas, que no tienen necesidad de pasar por allí mismo. Parece que hay buen entendimiento y buena sintonía. Siento que le cae bien y aprovecha para darnos unas tarjetas de visita. A ella no le importa mojarse mientras explica por dónde han de ir y dónde están los dólmenes que pueden ver los excursionistas. Luego de la explicación, José Luis se pone a comer, yo me termino mi parte del postre y nos hacemos amigos de una gata blanca que pide algo que llevarse a la boca, aunque tiene dificultad para encontrar los trozos de comida que mi amigo le echa. Luego, nos tomaríamos un colacao (para que José Luis reponga fuerzas para la caminata que le queda) y un eko con una leche caliente buenísima, para mí. No para de llover. Al guía le presto un paragüas que casualmente llevo en el coche. Entonces, vuelve por la pista hasta el collado para tomar la pista que le conducirá hasta los dólmenes y hacia Iñarbegui, para bajar hasta Gorostapolo, ya a pocos km. de Erratzu. Yo prosigo mi camino hacia Erratzu, pero no se si tendré que ir por carretera o tendré fácil acceso por la pista de la que muy amablemente me ha informado la encargada de la Casa Rural al preguntarle si había un paso para llegar a Iñarbegui y posteriormente a Erratzu. A los 3,3 km. de Urruska, veo la señal que pone Urruska a 4 km. y justo a la derecha sube una estrecha carretera que tomo, para llegar, en varias curvas, a una casa grande en ruinas (a mi izquierda), por la que empieza una pista de gravilla negra (con indicación a Basagar), que me lleva a coronar lo alto de la ladera. Llego a una borda denominada Camioa y sigo por una pista con cortes transversales, subo y llego a un collado, hay mucha niebla, hierba y al fondo se ve un portillo en una alambrada. Un charco con mucho barro impide mi alegre marcha. Me apeo y estudio su contorno para ver por donde puedo pasar, pero es imposible, por lo que tras danzar un rato por todos los flancos y corretear por la pradera, decido bajarme por donde he venido con rabia de no poder pasar, porque estaba convencido de que seguía el camino correcto y que tras ese portillo podría ver Iñarbil, un barrio de la zona de Gorostapolo, pero la niebla era espesa tras el portillo. Bajo por donde he venido hasta la carretera, sin ver ninguna otra pista. En pocos km., por la carretera, llego a Elizondo, giro a derecha, por la carretera general, para a pocos km. también giro a derecha, hacia Arizkun. Nuevamente, a los 1,9 km. giro a derecha, en un cruce hacia Erratzu. Me asombro de lo cerca que están todos estos pueblos por la carretera. Llego a Erratzu y, dentro del pueblo, giro a derecha para enseguida girar a izquierda, dejando a mi derecha un puente por el que se va al barrio de Gorostapolo. A 200 m. Giro a derecha en dirección a Iñarbil, a 1,1 km. Al paso por una pequeña caseta con una fuente, veo la indicación a Iñarbegui Semperenea¸ así que sin dudarlo, giro a derecha y a los pocos metros otra vez hacia Iñarbegui, 6 km. La carretera discurre por el interior de un coqueto valle donde está ubicada Xorroxin, la cascada más famosa del Baztán. Está salpicada de bastantes baches y agujeros. Me paro para dejar paso a un grupo de ovejas conducidas por un pequeño perro y un par de niños -uno delante y otro detrás-, que me miran con cara de sorpresa; no deben de estar acostumbrados a que los vehículos se detengan para dejarles pasar. A los pocos km. de pasar la indicación de Xorroxin, me encuentro a José Luis que viene con aire altivo, paraguas en mano y sombrero de peregrino, feliz seguro de verme. Le cuento mi odisea por la pista por la que no pude seguir. Me dice que él no ha visto ese trayecto, que no hay ningún charco de barro, portillo ni hierba. Entonces, decidimos seguir hasta el monte Basagar, por la carretera que seguía. Al final del asfalto, giramos a la derecha y tomamos pista que comienza un suave ascenso hacia un collado con cruce de pistas en una loma de hierba. José Luis –me cuenta- que él ha venido por la pista que sube a la izquierda y donde se encuentran los dólmenes de Iñarbegui. Sigo recto la pista y al poco compruebo como llego al mismo punto por el que yo había pasado antes, pero que en lugar de hacer un giro cerrado a derecha, yo me fui recto hacia la borda Camioa a los pocos metros. ¡¡Ese giro de pista no lo ví!! Ni a la ida ni a la vuelta, sin duda, por la niebla y mi convencimiento de llevar el camino correcto. Entonces, volvemos por el mismo camino y al llegar al alto del collado, enseguida imagino por dónde iba a salir la pista del portillo a la que yo llegué, en otro monte lejano a éste. Hice bien en volverme, cuando hay niebla no conviene meterse por lugares que no conoces, pero me empujó mi ansia de curiosidad y exploración. De todas maneras, se trataba de investigar un posible trayecto, no de pasar necesariamente. Al llegar a la indicación por la que se baja por un sendero a Xorroxin, de nuevo el guía se apea para reconocer el camino hasta la cascada. Yo seguiría por la carretera hasta llegar cerca de la misma, aunque el avanzar de la tarde nos impidió ver la tan renombrada cascada. De vuelta, paramos en Erratzu, para ver los monumentos de ese pueblo -aunque ya era de noche- y tomar un cafecito en un bar que a la vez es supermercado, donde tenían la tv a todo volumen y había niños gritando en las mesas vecinas a la nuestra, pero a pesar de todo, el ambiente era amigable y acogedor. De regreso hacia Pamplona, con muchos camiones de frente, me dice Jose Luis que salen ahora para ganar tiempo y que esperarán aparcados en algún lugar para circular a partir de las 24 h., ya que el Gobierno Vasco prohíbe la circulación de vehículos pesados antes de esa hora. Esa es la razón por la que se ven tantos camiones en sentido contrario al nuestro en esta tarde-noche de Domingo.
"Arrikulunka" |
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Lugares de interés :
LOS DOLMENES DE IÑARBEGI-BEARTZUN
Recorrido Urkiaga-Elizondo por la GR-11
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(c) Noviembre 2002 - Copyright - Autor: Jesús M. Vega |