UN DÍA EN EL SALVAJE OESTE - La película

En dirección contraria

 

  El Sheriff se va tomar un merecido descanso y posiblemente un refrigerio. La mano de la pared señala que en ese mismo bloque se encuentra la oficina del representante de la ley.

 

  Lo que el público no ve : 

  No se ve dónde se meten estos actores momentos después de finalizar su turno en el show. 

  Me imagino que debe de ser interesante llegar al trabajo en coche a primera hora de la mañana, cambiarse totalmente de ropa por la de época y sentirse un cawboy caminando por todas las calles del pueblo, cabalgando, arrastrándose por el suelo, bebiendo en la cantina o presenciando el sexy baile de las chicas del CanCan. Sentirse inmerso en otra vida, representando una fantasía que aunque sea repetitiva, sé que cada vez intentarán mejorarse a sí mismo en la actuación.

  Imagínense la siguiente escena : 

  El pistolero que ha llegado a la ciudad reta al Sheriff a un duelo en la calle principal a pleno sol del mediodía (esto me recuerda el filme "Rápida y mortal" donde se suceden varios dramáticos duelos a pleno sol, con los vecinos como expectadores), el uno frente al otro, mirándose fijamente a los ojos. El malo frunciendo el ceño, el bueno sin pestañear. En el momento en que el silencio y el tiempo alcanzan el máximo de tensión, se oye un ruido extraño, el Sheriff, segundos antes inmóvil, se comienza a mover con visible nerviosismo. El forajido le mira perplejo. Por fin, el ocupado representante de la ley en el pueblo, encuentra lo que estaba buscando con tanto esmero y a la vista de los sorprendidos presentes del lugar estira un palito y se lo lleva a la oreja y dice "Dígame...".  :-))

  Esos artilugios modernos de otro siglo no se pueden meter en el poblado del oeste, rompen la armonía; a no ser que recreemos una alocada película del far west.

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 (c) Copyright - Mayo 2003 - Autor: Jesús M. Vega